TiTo: una constante inconstante.

Hay hombres de los que te enamoras, hay hombres que te marcan y luego hay hombres de paso.

Eso es lo que fue Tito para mí, un hombre de paso, de tránsito. Nos conocimos en uno de los peores momentos “sentimentales” de mi vida. Y lo que comenzó como un tonteo y varios besos, ha terminado siendo una amistad de las buenas, de esas que duran años y años, de las que aunque estés mucho tiempo sin ver a esa persona, cuando coincides de nuevo, parece como si fuera ayer la última vez que os visteis.

Tito y yo nos conocemos desde hace 7 años.

Por Tito siento un cariño inmenso, enorme… y una atracción sexual que a día de hoy perdura. Nunca nos hemos acostado, y tal vez por eso, porque tenemos esa cuenta pendiente, cada vez que nos vemos saltan chispas (al menos por mi parte, aunque hay muchas veces que percibo que por su parte también).

Estamos apalabrados… Ambos hicimos el trato de que, si cuando tuviésemos 35 años ninguno de los dos tenía pareja, nos ennoviaríamos.

Yo acepté su propuesta con una condición, le dije que quería tener hijos, a lo que él contestó: “no te puedo asegurar que los tengamos, pero lo que sí te aseguro es que intentarlo, lo vamos a intentar… y muchas veces”.

Tras aceptar, de muy buen grado, la proposición, decidí que desde ese momento, y así se lo hice saber a él, intentaría por todos los medios estropearle todas aquellas relaciones de pareja que tuviera, porque una cosa tengo clara: SOLA no me pienso quedar…



23 de octubre de 2009

0 comentarios:

Publicar un comentario