LuiS: ReeNCueNTRo.

Y llegamos al año 2008...

En ese momento estaba en mi vida DaViD M., una relación a distancia que tampoco fue lo que esperaba. Esta fue una de las relaciones más dañinas (psicológicamente hablando) que he tenido. Mi amiga le apoda "el zombi", en su momento explicaré por qué.

Como decía... En aquel año estaba con otro chico, había pasado algo más de un año desde la última vez que vi a Yosef, y hacía ya tiempo que me había olvidado de él. En algunas ocasiones escuchaba a mi amiga nombrarle, y siempre le bromeaba, preguntándole cuando iba a venir ese amigo suyo "tan perfecto para mí", a buscarme al trabajo con una bolsa enorme de sugus; pero lo cierto es pasó un tiempo hasta que volvimos a vernos.


Y llegamos al año 2009...

Mi relación con DaViD M. terminó, como todas, y yo... Yo quedé muy triste, muy decepcionada y con la autoestima por los suelos. Recuerdo perfectamente el día en el que recibí ese correo electrónico en el que DaViD M. me decía que lo mejor era que no siguiésemos juntos...

Era el día 16 de enero, y lo leí en el trabajo... gran error. Hombres!! Siempre he pensado que si pusiesen el mismo empeño en arreglar el mundo como el que ponen en conseguir tener sexo, no habría ni hambre, ni crisis, ni paro, ni na'. Pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otro momento.

En fin, como decía, leí el dichoso correo y una vez que lo hice, y me sequé las lágrimas, le dije, bromeando, a mi compañera de trabajo: "si tu amigo Luis quiere traerme una bolsa de sugus, este es el momento". En ese instante no fuí consciente de lo que esa frase iba a suponer; pero lo cierto es que esa frase marco un antes y un después, y dió comienzo a la que seguramente sea la historia más frustante de mi vida.

Mi amiga me contestó diciéndome que Luis en ese momento no vivía en nuestra ciudad, y que venía una vez al mes. Su próxima visita estaba programada para febrero, sobre mediados de febrero, y estaba dispuesta a planearnos una cita. Yo le contesté diciéndole que estaba yendo demasiado rápido, que a Luis ya le conocía y que no me había estallado el corazón de júbilo cuando le vi por primera vez. Mi compañera de trabajo me contestó diciendo que desde la primera vez que le ví hasta el día de hoy, había cambiado mucho, que ya no era el mismo, y que en casi los 2 años que habían pasado, hasta yo podía haber cambiado.

No sé muy bien que fue lo que me convenció, pero acepté la propuesta.

La idea era que, en la siguiente visita de Luis a la ciudad, quedaríamos todos (su novio y sus amigos) en casa de mi amiga y su novio, y así no sería tan brusco como tener una cita a ciegas. Podría observarle en silencio y además, conocernos.

Tras varias llamadas de teléfono y elucubraciones, la fecha de nuestra primera cita, de la que él nunca fue consciente, fue...

... 14 de febrero de 2009... San Valentín.... ¿qué otro día podía ser?.



3 de diciembre de 2009.

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