CuLLeN: aCeRCaMieNTo.


Sábado 10 de julio de 2010. Una vez más mis amigas y yo estábamos en la discoteca de moda disfrutando de la música y de una copa. Mi relación con Jesús había terminado ese mismo miércoles 7 de julio, y necesitaba esa copa más que nunca.
Y de pronto.... Los Cullen. Estaban todos: Edward, su novio, y el Cullen desconocido (con otra camisa de cuadros). Nuestra sorpresa llegó cuando de entre el grupo apareció una chica.... Preciosa... de esas que llaman la atención, no por su cuerpazo o por ser extremadamente guapa, sino por su clase; y como no podía ser de otra forma, resultó ser la novia de Edward.
Dios los cría y ellos se juntan...
El resto de la noche transcurrió sin mucha novedad. Esta vez mantuvimos algo más las distancias, les observabamos de cerca, pero estábamos lo suficientemente alejadas para no llamar la atención.
Pero es lo que tiene estar en el mismo reciento, mientras bebes unas copas rellenas con botellón, que en algún momento hay que ir al baño... y allí coincidimos, cuando la discoteca estaba cerrando.
Mientras hacía fila, no podía evitar echar una ojeada fuera cada vez que se abría y cerraba la puerta, y en todas esas ocasiones me encontré con los ojos del Cullen desconocido, de mi Cullen, que mantenía su mirada fija en mí, mientras esperaba fuera a sus amigos.
Cuando salimos del baño, todos los Cullen estaban allí, al lado de la puerta, como esperando algo o a alguien, y nosotras, movidas por la curiosidad, decidimos hacer lo mismo. Permanecimos allí unos segundos, sin mirarnos los unos a los otros, como esperando a que alguien tomase la iniciativa.
Mientras estaba absorta en mis pensamientos, noté como alguien me agarraba del brazo. Cuando me di la vuelta, la sorpresa fue monumental.... era mi Cullen, que mientras me decía un “hola”, avanzaba hacia la salida, poniendo sus manos en su mejilla, en un claro gesto de: “me voy a dormir”.
Yo, que estaba boquiabierta, sólo acerté a decir un “hola”, acompañando mi saludo con un movimiento de cabeza que hacía entender que había comprendido su gesto.
Y se fue....

El fin de semana siguiente tenía que trabajar, pero aún así decidí salir a dar una vuelta. Tenía claro que no podría ir a la discoteca, pero tal vez coincidiera con Cullen en algún otro bar. Y así fue...
Entramos en uno de tantos que hay en mi ciudad, y no habíamos dado ni dos pasos cuando nos lo encontramos (nuevamente con una camisa de cuadros). Esta vez no estaban ni Edward, ni su ex – novio (teniendo en cuenta los acontecimientos pasados, estaba claro que su relación había terminado).
Pasamos justo por su lado, y por el rabillo del ojo, noté su mirada en mí. Tras pedir la copa, mi amiga y yo nos pusimos lo más cerca posible, es decir: al lado.
Y una vez más sucedió...
La primera ocasión en la que nuestras miradas coincidieron, él dijo “hola”, mientras me guiñaba un ojo.
Puede parecer una estupidez, pero a mí me llamaba muchísimo la atención que me saludase siempre que nos veíamos. Todos los fines de semana conoces a alguien, todos los fines de semana entablas conversación con alguien en algún bar o discoteca, pero no todas esas personas (a mí ninguna), te saludan al volver a verte, cada fin de semana.
Reconozco que ese pequeño detalle despertó un gran interés, tenía muchisímas ganas de saber más de él, de hablar, de conocernos, y de algo más.... hasta tal punto que, cuando me disponía a marcharme a casa, le dije a mi amiga, medio en broma, medio en serio, que cuando fuera a la discoteca, se fijase en si él estaba, en lo que hacía y me informara, y añadí: “y si por un casual, te pide mi número de teléfono, dáselo”.
Conozco de sobra a mi amiga, y sabía que se lo pidiera o no, ella iba a hacer lo que yo no tenía valor: darle mi número de teléfono.


Son las 6:50h de la madrugada del día 18 de julio de 2010, y mi móvil comienza a vibrar. Yo estoy dormida, pero aún así lo oigo y al ver que he recibido un sms, decido leerlo.
Hola (yo). Si te soy sincero me muero de vergüenza al escribirte este sms. Estas cosas no me suelen pasar... (...)”.
Así comenzaba el sms que acababa de recibir, y no hace falta decir, que quien me lo enviaba era Cullen.


Viernes, 13 de agosto de 2010.

1 comentarios:

Kobal dijo...

No esta mal la forma de comenzar. ¿Tendra continuación la historia?

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