CuLLeN: PoST - PRiMeRa CiTa.

Al día siguiente me levanté con los ojos medio cerrados. Había sido una noche larga, y a mí me tocaba trabajar., y por tanto madrugar. De camino al trabajo no pude evitar recordar lo pasado el día anterior: Cullen, sus besos, sus caricias... su edad...

Cuando llegué al trabajo comenzaron las preguntas: primero las de mi amiga, y después las de una de mis compañeras, la única a la que le conté que el día anterior tenía una cita.

Ambas coincidieron en lo mismo: "te gustan jovencitos", "en qué líos te metes".

- ¡¡Tierra trágame!! - pensé.

Como he dicho en la entrada anterior, yo ya tenía algunas dudas sobre "lo nuestro", pero las diversas opiniones hicieron que me sientiera avergonzada de lo que había hecho, y escucharlas en voz alta, me reafirmó en ello.
A la salida del trabajo recibí una llamada: era Cullen. 

Quería volver a quedar al día siguiente... Yo sólo quería quitármelo de encima. 

Sentía vergüenza, mucha vergüenza. Me imaginaba presentándoselo a mi gente y observando sus caras de "¿pero qué pasa contigo?" al hablar de la diferencia de edad. Por no hablar de que seguía sintiendo que no hacía bien al aventurarme tan pronto en otra relación, estando aún caliente el tema de Jesús. Así que le dí largas
Le dije que no sabía si iba a tener la tarde libre y que mejor nos veíamos otro día.

Necesitaba tiempo.... tiempo para pensar que hacer, tomar una decisión...

No volví a saber nada de él hasta ese sábado. No tenía que trabajar, así que esa noche un par de amigas y yo, quedamos para a dar una vuelta.

... Y entonces se me encendió la bombilla. Pensé que tal vez, si mis amigas le conocían personalmente, podrían darme su opinión de una forma más objetiva y.... le mandé un sms.  Eso por un lado, por otro.... tengo que reconocer, que tenía ganas de verle.

Me contestó diciendo que él también iba a salir, aunque muy poco porque al día siguiente tenía competición de piragüismo, pero que me llamaría antes de irse a casa para vernos un ratito.
No era lo que esperaba, pero...

Finalmente sólo salió una de mis amigas  (tampoco era lo que esperaba). 

Esta amiga (la que le dio mi número a Cullen) y yo fuímos a un bar y allí recibí su llamada. 
Tardó cero coma dos en aparecer por la puerta del bar.

No sé si os ha pasado alguna vez (supongo que sí) conocer a alguien con quien tenéis una química brutal... No hablo de atracción física, hablo de atracción sexual pura y dura. De esa que te engancha, te embriaga y aletarga. De las que  te hace perder los papeles...

Eso, precisamente eso, sentí al verle de nuevo aquel día y sigo sintiendo aún hoy cada vez que coincidimos en un mismo lugar.

Nos saludamos con dos besos y comenzamos a hablar. 

No sé cómo lo hace, pero siempre consigue ser completamente irresistible... 

Mientras hablábamos, una de sus manos estaban fijas en mi cadera, sólo la movía para acariciar mi espalda... suavemente, y de vez en cuando, su otra mano acariciaba mi mejilla... dulcemente. Sus ojos, fijos en mí... siempre, casi sin pestañear.
Como siendo consciente de lo que sus gestos provocaban en mí, aprovechó justo el momento preciso, en el que estaba a punto de rendirme... y me besó.

Mi cerebro se desconectó, me dejé llevar... una vez más, y sólo acerté a decir:

- tengo miedo.

Le mencioné el tema de la edad, y le confesé que la relación de la que le había hablado en nuestra primera cita, había terminado hacía poco más de dos semanas, y que sentía que necesitaba ir despacio, sin prisas.

- No tengo prisa- dijo- puedo esperarte lo que haga falta e ir a la velocidad que quieras.

No hizo falta decir mucho más... Pasamos la noche juntos,  por ahí. Durmió creo que un par de horas.

Me llamaba la atención que, si bien nos habíamos besado en un par de ocasiones, en ninguna de ellas se había hablado, ni surgido la posibilidad de algo más que eso.  
Ni siquiera había metido su mano por debajo de mi camiseta. Y ya sabeis lo que decían nuestras abuelas: cuando un hombre te respeta, es porque le importas.  
(Qué miedito!!, pero a la vez qué agradable!!. No es común en estos tiempos).

LLegó el domingo...  y no supe nada de él.
Fue el lunes, bueno, era casi martes, cuando me llamó. 

No había tenido un buen día, problemillas con mi mejor amiga, así que no hablamos mucho. No me apetecía. Creo que él lo notó y comenzó a sentirse incómodo, así que apenas hablaba, lo que hacía que la conversación en sí, fuese para los dos poco agradable. Pensé que además de ser tan joven, no tenía conversación (quizá una cosa llevase a la otra) y me desilusioné un poco*. Y es que tenía la sensación de que aunque la atracción física era clara, por otro lado había algunas cosillas en su forma de ser que no me acababan de convencer.

LLegó el martes, por la noche... y mi móvil comenzó a vibrar. Era un sms de Cullen.
¿Te apetece ir a tomar algo o un cine el jueves?
AGOBIOOOOOOOOO..........................................................

No sé por qué, bueno, sí sé por qué. Era lo de siempre: mis quebraderos de cabeza, mi relación recien terminada, la diferencia de edad (que pesaba como una losa)... en resumen... un mal momento. 

Le respondí que no, y que era mejor que no quedásemos más, que no estaba pasando por un buen momento y quería estar sola. (escueto, directo y desagradable... muy desagradable).

Aún así me llamó el viernes. Sólo quería pedirme disculpas si me había molestado o agobiado, que entendía que necesitase espacio, que pasaba por un mal momento,  y que podía contar con su amistad siempre que lo necesitase. Me enterneció, pero me mantuve firme y le repetí que pensaba que dejarlo ahí era lo mejor.

No volví a verle ni a saber de él hasta la semana siguiente.


miércoles, 6 de octubre de 2010.


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*NOTA DE AUTOR: Soy una chica difícil y muy rara, lo reconozco. Siempre he dicho que el hombre que quiera estar conmigo tiene que tener muuuuucha paciencia, y ser muuuuy insistente. Siempre tengo dudas, es el único aspecto de mi vida en el que nunca sé que hacer o que decisión tomar.




4 comentarios:

Lana dijo...

Yo era y muchas veces sigo siendo exactamente como tú, no me aclaro ni yo y cambio de opinión cada 2 por 3, aparte de que tengo miedo de engancharme mucho a alguien, siempre prefiero que sea al contrario y segun lo van haciendo... tampoco quiero que se anganchen a mi, no se, algo tambien rarito... te diria que con la edad eso se va cambiando, pero en los primeros momentos, cuando estas conociendo a alguien y todo se revoluciona.... la quinceañera sigue saliendo!

besines!

Jo T. dijo...

aún no me he visto en esa situación pero si que le doy mil vueltas a las cosas antes de tomar una decisión así que no eres tan rara :P

una "sin par" en busca de su medio cítrico dijo...

Hola Lana!!

Que razón tienes... que salga la quinceañera es algo que nunca puedo evitar!!

En estos momentos, si te soy sincera, a lo que tengo miedo es a que él se enganche y yo no. Estoy en una época rara. Por un lado me apetece conocer a alguien pero por otro me resulta muuuuy difícil renunciar al bienestar y la tranquilidad que supone estar sola para darlo todo (una vez más) y arriesgarme a un nuevo fracaso.

Ya se verá.

Un saludo!

una "sin par" en busca de su medio cítrico dijo...

Hola Jo T.!!

Lo malo no es que le de mil vueltas a las cosas. Lo malo es que creo que no le doy las suficientes. Tiendo a buscar soluciones rápidas, y en el terreno de los sentimientos las cosas no son siempre blancas o negras, por lo que tiendo a precipitarme... siempre en lo que decido. Así que luego me arrepiento...

Un saludo!

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