CuLLeN: PRiMeR CoNTaCTo.

Al día siguiente volví a releer el sms de camino al trabajo. ¡¡No podía creerlo!!.


La mañana pasó leeentameeenteeee y después de comer, decidí aprovechar el ratito que tenía antes de volver al trabajo, para contestar a su mensaje.

Nada..... no se me ocurría nada... Así que decidí llamar a mi amiga para que me contase que era lo que había pasado esa noche con Cullen.


La historia es esta:


Mi amiga fue a la discoteca de moda y se puso a buscar a Cullen por todas partes. Una vez que lo encontró, ni corta ni perezosa, se fue hacia él y le preguntó:


- ¿Sabes quien soy?, nos hemos visto antes en el bar X.
- Sí, me acuerdo de ti.
- Bueno, que lo importante no es que te acuerdes de mí... ¿Te acuerdas de la chica con la que estaba en ese bar, a la que has saludado?.
- Sí, me acuerdo de ella.
- Pues apunta porque te voy a dar su número de teléfono... si lo quieres. Que conste que ha sido ella quien me ha pedido que te lo dé.
- Dámelo...


Esto es todo lo que ella recordaba.


Nos moríamos de la risa... y yo no hacía más que imaginarme aquel momento...


Como seguía sin ser capaz de encontrar que poner en el mensaje de respuesta, decidí dejarlo para más adelante y me fui a trabajar.


A media tarde mi teléfono empezó a sonar.........


Era él. Y me sorprendió su voz: grave y masculina. No era la primera vez que le oía hablar, pero sí era la primera vez que su voz sonaba sin música de fondo, así que podía escucharla con más claridad.... y me encantó.


Tras unos minutos, me planteó la posibilidad de quedar la siguiente semana. Ni siquiera lo pensé... le dije que sí inmediatamente.


Quedamos para ese martes. Me preguntó si quería que fijásemos la hora y el sitio ya, o prefería que me llamase el mismo martes para concretar. Opté por lo segundo, añadiendo que de esa manera, si alguno de los dos se arrepentía, podríamos cambiar de opinión. Respondió:


- Tal vez tú te arrepientas, yo te aseguro que no.


No daba crédito... había sido tan fácil... tan rápido.... Y entonces lo sentí...


Se apoderó de mi un miedo atroz.


Empecé a preguntarme si no me había precipitado, si no era demasiado pronto (al fin y al cabo, sólo habían pasado 2 semanas desde lo de Jesús). Era yo quien le había dejado, y tenía claro que no iba a volver con él, que era una historia acabada, pero no pude evitar dudar si ya estaba preparada para volver a tener citas y conocer a alguien nuevo, si eso estaba bien.


Me imaginaba que en esa primera cita él intentase besarme... y eso me hacía sentir mala persona, sucia... Era como si no estuviera respetando los sentimientos de Jesús.


Está claro que no tenía por qué sentir eso, al menos no por una persona que ya no formaba parte de mi vida, pero había estado tantas veces en el otro lado, enamorada de alguien que no lo estaba de mí, que, dado que sabía lo que se sentía, me dolía hacerle lo que tantas veces me habían hecho a mí.


Pensé en cancelar la cita.... pero el lunes por la tarde mi teléfono sonó de nuevo... y no pude negarme.
Pensé que él se merecía esa oportunidad, y que al fin y al cabo había sido yo quien a través de mi amiga le había dado mi número, y tenía que ser consecuente.


Quedamos ese martes a las 20:30h en el bar X, donde la semana anterior nos habíamos reencontrado.








Martes, 17 de agosto de 2010.

3 comentarios:

Kobal dijo...

No se le debe nada a alguien que ha dejado de formar aprte de tu vida. Arrepentirte podria ser lo peor que hicieses.

una "sin par" en busca de su medio cítrico dijo...

Hola Kobal!

Tienes toda la razón... Uno sólo debe arrepentirse de lo que no ha hecho. Pero, por otro lado, le había hecho tanto daño a Jesús, que eso, unido a mi sentimiento de culpa me hizo querer frenar (en más de una ocasión).

Kobal dijo...

haz caso a mi experiencia, nunca te frenes. Solo consigues descarrilar tu vida

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